domingo, 12 de febrero de 2017

Un día en la Base Gabriel de Castilla

Escrito a bordo del buque Hespérides en el paso del Drake o Mar de Hoces el 31/1/2017 y terminado en Madrid el día 11/2/2017

Algunas imágenes pueden no corresponder con la campaña 2016/2017

El día comienza de manera musical, es potestad de las personas que ese día estarán a cargo de la limpieza, los llamados “Marías” (término tradicional quizás no muy políticamente correcto en los tiempos que corren), de poner la música que despertará al resto de personal. Este año he tenido una enorme satisfacción que ha sido despertar a la base con la música de la Big Band Toni, donde tengo el gran privilegio de tocar el saxofón.

                                                     Concierto de la Big Band Toni

Una vez  levantados y transitado por el ritual  mañanero de ir al lavabo e ir dando los buenos días al resto de compañeros con los que te vas encontrando por el pasillo, estamos preparados para el desayuno. El salón está listo a nuestra llegada con todo lo necesario para ello, más buenos días para más compañeros con los que nos encontramos en él. Comentarios de los acontecimientos del día anterior y de lo que tendremos el día que empieza y vistazo obligado a la bahía y al mástil de la bandera a través del enorme ventanal. Esto nos muestra el día que tenemos y sobre todo el viento que hace y que determinará nuestro trabajo. Si la bandera cae con elegancia sobre el mástil quedando como una marioneta recogida sobre sus hilos, el día será muy propicio y tranquilo para el trabajo, pero si la bandera está erguida, flamante y estirada como si de una tabla se tratara, vamos a tener un día antártico, mucho viento y grandes dificultades para poder trabajar. Esto suele ser lo más habitual.


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Después del desayuno, toca otro de los rituales, vestirse para la ocasión. Es el momento cebolla en el que te vas colocando las diversas capas de ropa que hace que podamos trabajar en condiciones de viento, frío y humedad. Primero viene el atuendo ninja, llamado así porque nos colocamos la ropa interior térmica, ajustada y generalmente de color negro que da el aspecto característico del guerrero japonés. Vamos aumentando alguna capa más por arriba, suelen ser otras dos o tres más. Ya listos nos acercamos a recoger la comida que nos llevaremos a la pingüinera. También las radios para poder mantener la comunicación con la base en caso de necesidad. Con todo ello, nos dirigimos a nuestro centro neurálgico de operaciones, el iglú semi-humedo, donde tenemos nuestro material de campo incluido nuestras malolientes ropas impregnadas de diversos olores a pingüino. Aquí terminamos de vestirnos del todo y organizamos el material necesario para el trabajo. Y ya estamos preparados para poder comenzar el tránsito desde la base hasta la pingüinera y que ya hemos comentado en otra de las entradas del blog.



En la pingüinera el trabajo se desarrolla durante unas 6 horas en las que vamos llevando a cabo las tareas que tenemos planificadas, básicamente, la captura de los pingüinos previamente seleccionados, la toma de datos y de muestras y en esta ocasión la colocación del dispositivo que nos dará información de su comportamiento en el mar. El trabajo está perfectamente dividido entre las tres personas que somos (Jesús Benzal, Josabel Belliure y yo) aunque en esta ocasión hemos llegado a ser cuatro (Juan Masello), y podría describirse como una autentica coreografía en la cada uno de nosotros sabemos exactamente que hacer y cuando, con el fin de realizar la tarea lo más rápidamente posible y que el pingüino sea liberado cuanto antes para reducir su estrés al mínimo. En este caso, Jesús captura certeramente al individuo en cuestión, 


Josabel rápidamente coge a los pollos para protegerlos de un posible ataque del skua y para evitar que pierdan calor. Josabel comienza la tarea de medir y pesar tanto al adulto como a los pollos mientras yo me quedo cuidando de los pollos.



Cuando el adulto está listo, Juan comienza las tareas de colocación o retirada del “logger”. Una vez terminado, me llega el turno de hacer la extracción de muestras de sangre al adulto y seguidamente a los pollos. Mientras Josabel ha tomado ya muestras de temperatura corporal de cada individuo. Jesús ha estado sujetando firmemente al adulto en todo momento.


Una vez terminado el proceso los pollos y el adulto son liberados en el nido, primero los pollos y seguidamente el adulto que inmediatamente retoma su labores de cuidado de las crías sin dilación.


Así con todos los individuos que tengan ese día cita con la ciencia. Mientras, el viento trata de quitarnos furtivamente nuestras pertenencias sin lograrlo. Todo está atado y bien atado. A veces la nieve se autoinvita y tenemos que bregar con ella. Dependiendo de como vaya la meteorología continuamos o iniciamos una prudente retirada hacia la base.

Llega el momento de parar a comer, es cuando cualquier promontorio, roca o pequeña depresión donde se reduzca la fuerza del viento se convierte en el lugar más plácido del planeta. Un fantástico caldo hecho en la base por el cocinero y que nos reconforta enormemente, algo de embutido, queso y una barrita energética constituye nuestro banquete que realmente se aprecia como si de una comida en un restaurante de dos estrellas Michelin se tratara. La fortuna algunas veces nos regala días más tranquilos en los que podemos comer sin prisa y disfrutando de un panorama inigualable, las colonias de pingüinos con su ajetreo, algún iceberg en el mar y un grupo de ballenas resoplando. El restaurante obtiene una estrella más entonces.


Los componentes de la campaña, de izquierda a derecha, Andrés Barbosa, Juan Masello, Jesús Benzal y Josabel Belliure

Continua el trabajo y llega el fin de la estancia en la pingüinera, toca comenzar el camino de vuelta con una intensa subida para abrir boca pero el resto con una suave pendiente de bajada que invita a concentrarse en la organización del trabajo al llegar a la base o del día siguiente y en muchas ocasiones sobre lo que se escribe en este blog. Al llegar a la base, toca un buen rato de procesado de muestras en el laboratorio dejándolas listas para congelar y así poder trasladarlas a España para los análisis.


Por fin nos unimos con el resto de compañeros en el salón a conversar sobre cuestiones diversas. Luego reunión de planificación entre todos para ver que se hará el día siguiente, algunos días charla de algún proyecto, cena y sobremesa hasta que poco a poco cada uno va dirigiendo sus pasos a los dormitorios. Algunas almas noctámbulas quedan pululando hasta que finalmente el silencio se adueña de todo y ya solo queda esperar a que la música suene de nuevo.

                                                     Charla de nuestro proyecto en la base

2 comentarios:

  1. Que lindo, gostei muito de ler ... tudo verdade :)
    beijinhos a toda a equipa dos Pinguins (Andrés, Jesús e Josabel)

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  2. Hola Carla, me alegro de que te haya gustado. Besos

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